Frente Auténtico del Trabajo, Mty.

Página del CETLAC-FAT en Monterrey, NL.

Lo que calló Benedicto XVI en México

Posted by CETLAC-FAT-Monterrey en marzo 28, 2012

Bernardo Barranco  / La Jornada / 28 de Marzo de 2012

Cuesta entender los silencios del Papa y los escamoteos del Vaticano durante la pasada visita a México. La esquizofrenia de la fe que cuestionó el Papa en el avión, bien podría aplicarse a los propios prelados que conducen desde la curia los destinos de la Iglesia católica. Éstos sufren de una bipolaridad religiosa: por un lado el discurso meloso cristiano y por otro los actos y los hechos. Pareciera que la entrega de las muchedumbres durante esta visita, las burbujas de triunfalismo mediático y efímero, bastaran para eclipsar los casos dramáticos de las víctimas que claman justicia, consuelo y comprensión; acaso tan sólo piden ser escuchadas. A las víctimas de la violencia de una guerra atropellada se suman las víctimas de abuso sexual perpetrado en la propia Iglesia por sacerdotes cargados de patologías, así como los atropellos de burocracias imperturbables. Javier Sicilia fue a Roma a solicitar al Papa comprensión y gestos amorosos para una parte rota de nuestro país. Y ¿cuál fue el resultado final?: nada. Sólo frases acartonadas y recomendaciones de rigor, nada en especial que ponga en apuros a un gobierno cuya cuota de responsabilidad aún está por establecerse.

Pareciera ser que hubo dos visitas. La del Papa festivo, regocijándose con la entrega de miles de mexicanos y la visita de los altos miembros de la curia, negociando prebendas y otros neutralizando supuestas amenazas. Efectivamente Tarciso Bertone expuso ante el gabinete de Calderón, en cena de gala acompañado de altos jerarcas latinoamericanos, la pretensión de la libertad religiosa ante el Presidente, mientras el Papa estaba emulando a Juan Pablo II con multitudes, exclamaba sentirse mexicano. Mientras el Papa en sus recorridos besaba y acariciaba niños mexicanos ante el embeleso de los conductores de televisión, convertidos en improvisados telepredicadores, Federico Lombardi, vocero del Papa, trataba de sofocar una supuesta “rebelión” de las víctimas de abuso sexual, especialmente perpetradas por Marcial Maciel.

No todas las víctimas mexicanas querían un encuentro con el sumo pontífice, pero demandaban comprensión y sensibilidad. Máxime si el propio Papa había tenido gestos y encuentros con víctimas en otros países como Estados Unidos, Australia, Francia, Alemania, Irlanda, Portugal y hasta la pequeña Malta. ¿Por qué en México no? ¿Acaso no existen víctimas en nuestro país? Quizá Marcial Maciel haya pasado al olvido debido a la corta memoria de los mexicanos. Lombardi ataja, en conferencia de prensa descartó todo encuentro con las víctimas de abuso sexual, “porque es un tema que no está en la agenda de la Conferencia del Episcopado Mexicano”. Y en el mismo acto ataca diciendo: “Es injusto considerar que el Papa está contra la verdad y la transparencia”. Por su parte, en una declaración inaudita para un hombre que creía inteligente, el presidente de la CEM, Carlos Aguiar Retes, justifica el vacío con las víctimas: “No, porque nosotros no podemos asumir el liderazgo de algo que no conocemos, mientras las víctimas no aparecen, no se conocen sus rostros, no sabemos quiénes son, cómo lo podríamos hacer”, dijo a su arribo al hotel donde se hospedaría en León. Con una expresión considerada de descalificación, sentenció: “Son visibles para los medios”. Insinúa que las víctimas, productos mediáticos, al no haber solicitado a tiempo el comentado encuentro, tienen la culpa de que no ver al Papa. Uno de los puntos débiles y más vulnerables de la visita papal fue precisamente el tratamiento que se ofrece a las víctimas. El hecho queda registrado en especial por la prensa internacional que ha consignado críticamente la absurda omisión. El arzobispo de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes, asume el costo, pero no es cuidadoso con el manejo de la crisis y muestra o saca a relucir insensibilidad y hasta desprecio por las víctimas. Probablemente Aguiar Retes piense más en su trayectoria como futuro cardenal de México que como pastor compasivo con los sufrimientos de su pueblo.

El sábado 24 de marzo en León, a unas cuadras de la residencia donde el Papa descansaba y a unas horas de su arribo a Guanajuato, se presentó el libro La voluntad de no saber, editado por Grijalbo. Sus autores, José Barba, Alberto Athié y Fernando M. González, son personas reconocidas por su lucha por desentrañar la verdad sobre el más siniestro depredador sexual del clero mexicano, Marcial Maciel. El texto consta de 212 documentos y más de 600 páginas en que se tipifican los delitos del líder de los legionarios. Son documentos clasificados de los archivos del Vaticano, en particular de la Congregación del Clero, se inscribe en el fenómeno de las fugas de información, llamado Vatileaks, es decir, delicadas y comprometedoras filtraciones de cuestiones candentes del Vaticano. Según los autores, estos documentos inéditos, de haber sido tomados en cuenta a tiempo, podrían haber puesto en cuestión la beatificación de Juan Pablo II. Recordemos hace más de un año, el cardenal Amato, responsable de la causa y de las investigaciones, llegó a afirmar que había profundizado en los archivos en Roma y sólo había encontrado “algunas denuncias”. La presentación del libro y fue moderada por la periodista Carmen Aristegui y contó con la asistencia de más de cien corresponsales extranjeros que cubrían la visita del Papa a México. El libro no dice nada nuevo acerca de Maciel; sólo confirma lo que todos sabíamos. Su valor radica en que al presentar estos documentos demuestra que el Vaticano ha venido mintiendo de manera sistemática sobre el caso. El Vaticano no sólo conocía las patologías de Marcial Maciel, sino que las protegió y las toleró; altos funcionarios de la curia se dejaron corromper.

El silencio del la Iglesia frente a las víctimas, fortalece la “voluntad de no saber”. Aunque no conste de manera clara, la visita de Benedicto XVI no ha sido ni tersa ni tan glamorosa como se ha querido vender. El Papa privilegió el contacto y la seducción de los feligreses. Sacrificó contenidos y posicionamientos más profundos sobre la realidad y la cultura mexicana. Sin embargo, la sombra de Marcial Maciel lo ha perseguido en su gira, muy a pesar de sus silencios y omisiones.

El Papa debió hacer eco del dolor de víctimas de pederastia

FERNANDO CAMACHO SEREVÍN / La Jornada  / 28 de Marzo de 2012

Durante su reciente visita a México, Benedicto XVI prefirió ponerse del lado de la clase política y el alto clero, en vez de escuchar a las víctimas de sacerdotes pederastas y de la violencia que ha generado la “guerra” contra el crimen organizado, deploró el líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia.

En la presentación de su novela El fondo de la noche (Random House Mondadori), el poeta señaló que en estos días México “vive una noche atroz”, tal como en su momento la significó el campo de concentración de Auschwitz, y advirtió que si la ciudadanía no toma conciencia de ello y no se moviliza, viviremos un “ahondamiento del horror”.

Tras lamentar que el Papa no haya escuchado su petición de que se hiciera eco del dolor de las víctimas, Sicilia consideró que “el gran problema de la Iglesia, desde que se volvió imperial, es que hizo una alianza innatural y tiene doble rostro: quiso unir al pobre de Nazaret con el César”, y aunque trató de apelar al lado evangélico del Vaticano, “la alta clerecía juega del lado del poder político”.

La condena de Joseph Ratzinger, dijo, no sólo debió dirigirse a delincuentes, sino también a las omisiones, la impunidad y la criminalidad que encubre el Estado. En vez de ello “vimos un hombre político que menciona de una manera muy amanerada y muy light el problema que debería producir una indignación inmensa. Terminó por aceptar que aceptemos lo intolerable, y para mí es una desgracia”.

Por otro lado, al hablar de lo que representa el papel de sobreviviente de una tragedia –como la que significó el asesinato de su hijo–, Sicilia afirmó que es necesario movilizarse para no perder a la humanidad.

“Si la ciudadanía no se moviliza como lo hizo el 8 de mayo (de 2011, en la Marcha Nacional por la Paz), nos espera un ahondamiento del horror. Gane quien gane en las urnas, sólo va a administrar el horror, y vamos a vivir las elecciones de la ignominia.”

El escritor y poeta subrayó que, pese a haber ocurrido hace más de 70 años, la trama de su novela –que narra el sacrificio en el campo de concentración de Auschwitz del sacerdote polaco Maximiliano Kolbe, quien se ofrece a morir en lugar de otro hombre–, tiene puntos de coincidencia con la situación actual de México.

Por otra parte, al cumplirse este 28 de marzo un año del asesinato de siete personas, entre ellas Juan Francisco, hijo del poeta Javier Sicilia, el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, aseguró que la mayoría de los responsables de este multihomicidio están sujetos a proceso.

“Prácticamente la totalidad de los responsables de este lamentable homicidio están hoy sujetos a proceso, están sometidos a la justicia, y ese es el resultado de un trabajo de coordinación, y de eficacia de parte de las autoridades del gobierno del estado, por supuesto, con la coadyuvancia de las autoridades federales; juntos hemos dado un avance significativo en el esclarecimiento de este caso”, dijo el funcionario federal durante una gira por Morelos.

Las siete víctimas fueron encontradas sin vida en el interior de un automóvil que se dejó abandonado en el fraccionamiento Las Brisas, del municipio de Temixco, conurbado de Cuernavaca.

(Con información de Rubicela Morelos Cruz, corresponsal)

El pontífice debe responder por encubrir a sacerdotes pederastas, señala el CDC

■ Junto con tres jerarcas del Vaticano enfrenta demanda en la Corte Penal Internacional  ■ Llaman al gobierno a investigar la supuesta entrada de 11 curas acusados de ataque sexual

FERNANDO CAMACHO SERVÍN/ La Jornada /28 de Marzo de 2012

La demanda presentada el año pasado ante la Corte Penal Internacional (CPI) contra el papa Benedicto XVI y otros tres jerarcas del Vaticano, señalados por encubrir a sacerdotes pederastas, tiene la finalidad de visibilizar la gravedad de estos crímenes, y al mismo tiempo enviar un mensaje de que quienes los cometieron pueden ser responsabilizados, tanto de forma individual como por la cadena de mando que los protege.

Tal fue el señalamiento de Katherine Gallagher, fiscal del Centro por los Derechos Constitucionales (CDC), quien a propósito de la reciente visita de Joseph Ratzinger llamó al gobierno mexicano a no hacerse cómplice de estos delitos e investigar la supuesta entrada al país de 11 sacerdotes acusados de ataques sexuales, y que provienen de Estados Unidos.

En entrevista con La Jornada, Gallagher recordó que el CDC presentó una demanda contra el Papa en septiembre de 2011, donde se argumenta que tanto Ratzinger como otros tres miembros de alto rango del Vaticano sabían de los ataques sexuales cometidos por varios sacerdotes –entre ellos Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo–, y no hicieron nada por investigarlos o detenerlos, lo cual los vuelve cómplices de un crimen de lesa humanidad.

La queja aún se encuentra en la etapa inicial y no ha sido formalmente admitida por el fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, pero en caso de que así sea podría redefinir la magnitud de los delitos que han cometido religiosos pederastas, y enviar un mensaje claro contra la impunidad, dijo la abogada, quien representa a la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés).

“Creemos que una investigación criminal al nivel de la CPI no sólo serviría para redefinir apropiadamente la conducta en cuestión con el nombre que refleja la verdadera gravedad de estos actos –los crímenes sexuales no son simplemente ‘abusos’–, sino que también mandaría un fuerte mensaje de que la impunidad ya no será tolerada”, aseveró Gallagher.

De igual forma, puede servir para dejar claro que la responsabilidad de quienes cometen estos delitos puede fijarse de manera individual, pero también por la cadena de mando del Vaticano. “Esta acción protegería a los niños, porque disuadiría a los perpetradores y lograría los cambios necesarios en las prácticas internas de la Iglesia”.

Con los más de 20 mil documentos que presentó el CDC sobre el tema ante la Corte Penal Internacional, enfatizó la abogada, “hemos sentado las bases para establecer que estos crímenes de lesa humanidad (violación, tortura y otras formas de violencia sexual) sí fueron cometidos y hemos encontrado evidencias clave para ligar a los cuatro individuos que identificamos, incluido el Papa, con los delitos”.

Finalmente, la especialista advirtió que según reportes del diario The Chicago Tribune, desde 1985 han escapado de Estados Unidos 32 sacerdotes acusados de violencia sexual, 11 de los cuales se habrían dirigido a México, por lo que llamó al gobierno del país a investigar este caso y a ayudar en su captura, si así fuera necesario.

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