Frente Auténtico del Trabajo, Mty.

Página del CETLAC-FAT en Monterrey, NL.

El neoliberalismo y el deterioro salarial

Posted by CETLAC-FAT-Monterrey en febrero 27, 2012

Luis Gerardo Romo Fonseca / El Sol de Zacatecas / 24 de febrero de 2012

El saldo del modelo neoliberal implementado en nuestro país desde hace tres décadas es evidente: un rotundo fracaso; los niveles de pobreza se han disparado tal y como lo demuestra la más reciente medición del Consejo Nacional de Evaluación de Política Social (Coneval), donde señala que hoy existen 52 millones de pobres en México. Durante estos últimos 30 años y más en fechas recientes, el deterioro en la capacidad adquisitiva de los salarios, el desempleo, la distribución asimétrica del ingreso y de la riqueza nacional, así como la reducción del gasto público para el bienestar social, han sido una constante.

Históricamente, la distribución funcional del ingreso nunca ha sido buena en México, pero bajo el modelo neoliberal empeoró drásticamente; mientras las ganancias empresariales (“excedentes de operación”) pasaron del 52.8% del Ingreso Nacional Disponible (IND) en 1981 al 61.6% en 1991, las remuneraciones de los asalariados pasaron del 42.6% del IND en 1981 al 29% en 1991. Así mismo, entre 1983 y 1992, 10.4 millones de jóvenes no contaron con un empleo remunerado y se estima que alrededor de un tercio de ellos emigraron de manera ilegal a los Estados Unidos (“El Modelo Neoliberal Mexicano: Costos, Vulnerabilidad, Alternativas”, José Luis Calva).

Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari la inflación creció un 15.9% de promedio anual, a su vez, el Producto Interno Bruto (PIB) alrededor de un 3% en promedio y el salario mínimo perdió su poder adquisitivo un 24%; si sumamos estas cifras con las del sexenio anterior (de Miguel de la Madrid), en 12 años se registró una pérdida de casi el 66% de su valor real. De esta forma, una vez concluido el sexenio salinista fue patente el fracaso del pregonado “liberalismo social” -eufemismo ideológico para encubrir la imposición neoliberal-, debido a que el empobrecimiento de la población aumentó considerablemente. Bajo el mandato de Ernesto Zedillo, esta tendencia de deterioro continuó al presentarse una pérdida de 51% en el valor real del salario mínimo.

Por lo que toca a los últimos 12 años, México registró una pérdida acumulada del salario mínimo de -24.42%; es decir, la peor comparada con Brasil, Uruguay, Perú, Guatemala y Costa Rica, según revela un estudio reciente del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), titulado “93 tendencias del poder adquisitivo en seis países de América Latina 2000-2012”. También señala que en lo que va del gobierno de Felipe Calderón, el salario mínimo ha perdido 42% de su poder adquisitivo; pero no sólo eso, sino que el 50% de los trabajadores mexicanos gana menos de tres salarios mínimos al día, cantidad insuficiente para pagar alimentación, vestido, vivienda, educación y esparcimiento. Esta disminución del salario actual se traduce en la pérdida de casi la mitad del valor que tenía al inicio del sexenio calderonista y del 75% de lo que representaba en 1978, cuando tuvo un mayor poder adquisitivo, de acuerdo con cálculos del CAM de la UNAM. Encima de ello, David y Luis Lozano, coordinadores de este centro académico, han advertido que al finalizar el quinto año del sexenio de Felipe Calderón, la capacidad adquisitiva caerá un 52%.

Hoy en día, con el salario mínimo sólo se puede adquirir tres cuartas partes de la Canasta Alimenticia Mínima Indispensable (CAMI), además de que México es el país que registra el menor crecimiento acumulado del salario con un 57.89% en ese lapso, respecto de los 5 países latinoamericanos mencionados líneas arriba. En contraste, Brasil registró un aumento en el salario mínimo nominal de 493.94% y una recuperación de 97.66% en el mismo periodo, por lo que se pueden adquirir 23 canastas básicas.

Por su parte, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados concluyó que entre el mes de diciembre de 2005 y septiembre de 2010, el Salario Mínimo General (SMG) reflejó una significativa pérdida acumulada en la adquisición de la canasta básica: mientras en diciembre de 2005 se necesitaban 7.93 SMG para adquirirla, al concluir 2010 se requirieron 9.81 SMG. Cabe señalar además que en el mismo periodo, el valor de dicha canasta aumentó 52.38% y el SMG sólo ha subido un 23.28%.

Luis Lozano Arredondo, académico de la UNAM, advierte que “si los salarios no suben al mismo ritmo que los precios de los productos básicos, la población sufre la pérdida de compra y, por tanto, una pauperización continua”. Sumado a ello, en México, Costa Rica y Perú las jornadas laborales son de 46 horas a la semana, cifra que representa un 38% más de lo que laboran los alemanes para obtener lo mismo.

La degradación del salario en México afecta prácticamente a todos los sectores y estratos sociales, menos a las minorías que acaparan la riqueza nacional y que a lo largo de la historia contemporánea han beneficiados con privilegios ilegítimos, bajo la lógica de socializar costos y privatizar beneficios. Como ejemplo, basta mencionar los llamados “rescates financieros” con recursos del Estado (Fobaproa, Ipab, el ‘rescate carretero’ etc.). El resultado de esta ecuación salta a la vista: un 0.18% de la población mexicana posee inversiones por un monto similar al 42% de la riqueza que produce nuestro país en un año, es decir, que esta minoría concentró activos en el mercado bursátil mexicano por un monto de 6 billones 26 mil 954 millones de pesos, según reveló la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) en mayo del año pasado.

Sin embargo, como mencioné, la mayoría de la población no corre con esta suerte; justamente, hace un par de días, se dieron a conocer los resultados un estudio estadístico de la empresa de empleo OCC Mundial, donde el 78% de los encuestados mencionaron que sus ingresos sufrieron una notable reducción durante el 2011. No obstante, el dato más significativo se desprende de la respuesta del 24% de los profesionistas; quienes señalaron que los ingresos que reciben no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Con el sueldo que ganan los entrevistados, sólo al 45.7% le permite cubrir sus necesidades básicas como alimentación, vestido, vivienda y educación; mientras que al 43.3%, apenas le alcanza para cubrir las necesidades básicas de su familia. Así mismo, un reducido segmento del 24.2% puede gastar su salario en entretenimiento, diversión y vacaciones; en tanto que el 15% restante, puede ahorrar o hacer planes de inversión.

Por último, cabe mencionar que países como Panamá, Brasil, Argentina, Venezuela y Uruguay muestran tasas de crecimiento anual de su PIB muy superiores a las de México; que son las más bajas de América Latina, tal y como lo admitió el propio Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), al señalar que la economía mexicana decreció un 6.5% en el año 2009. En este sentido, la debilidad salarial en México es un reflejo del fracaso neoliberal y su promesa de generar crecimiento y prosperidad económica.

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