Frente Auténtico del Trabajo, Mty.

Página del CETLAC-FAT en Monterrey, NL.

Pocos empleos y mal pagados

Posted by CETLAC-FAT-Monterrey en febrero 22, 2012

Martes 21 de febrero de 2012 Ixel Yutzil González | El Universal

El mercado laboral nacional sigue mostrando holgura, con tasas de desempleo y subempleo históricamente elevadas que reflejan la necesidad de los mexicanos por encontrar uno o más empleos para generar ingresos y mejorar su poder adquisitivo.

En tanto, la precariedad de las fuentes de empleo se reflejan en los elevados niveles de informalidad, que suman a 14 millones de personas, es decir, sólo 1 millón de personas menos que los 15 millones que trabajan el sector formal adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En meses recientes el crecimiento del empleo formal se ha estabilizado en niveles anuales de 4%, con un avance anual superior del empleo temporal respecto al permanente.

A enero pasado, los sectores que reportaron los mayores avances en cuanto a la creación formal de empleo fueron el de comunicaciones y transportes y el de comercio, con avances anuales de 5% y 4%, respectivamente, en el caso del empleo permanente y repuntes anuales de 22% y 14% en el caso del temporal en ambos sectores.

No obstante, las condiciones de precariedad en el mercado de trabajo son tales que 14 millones 748 mil personas laboraban sin tener un contrato escrito y 4 millones trabajaban sin recibir ingresos, cifras al cuarto trimestre de 2011.

El crecimiento del empleo formal y de la masa salarial en el país ha estado acompañado de menores ingresos laborales que reducen el ingreso disponible de los hogares mexicanos y limitan la capacidad de crecimiento del sector interno; mientras que el sector externo se desacelera. De acuerdo con datos de Banco de México (Banxico), el ingreso promedio real cayó 1.9% al cierre de 2011.

A raíz de la crisis de 2008, los ingresos laborales han tendido a disminuir y los nuevos empleos que se han creado son en general con salarios bajos.

En el país más de la mitad de la población recibe por su trabajo de mil 800 a 5 mil 400 pesos al mes.

Datos del Inegi muestran que al cierre del año pasado, 6.4 millones de trabajadores (13% del total) ganaron hasta 1 salario mínimo mensual, equivalente a mil 800 pesos; 10.7 millones de trabajadores (22% del total) ganaron entre 1 y 2 salarios mínimos al mes, o de mil 800 a 3 mil 600 pesos mensuales; y 9.9 millones (21% del total) ganaron de 2 a 3 salarios mínimos mensuales, o de 3 mil 600 a 5 mil 400 pesos al mes.

Estos tres grupos de ingreso concentran a casi seis de cada diez ocupados del país (57% del total).

La holgura de recursos disponibles en la economía después de tres años de la crisis global se traduce en ausencia de presiones por el lado de la demanda, fenómeno que mantiene bajo control a la inflación y al poder de compra, pero que no se traduce en ganancias adicionales que compensen una década de un estancado poder adquisitivo.

Además, los choques externos que resultan en altos precios de las materias primas como los granos y el petróleo, afectan severamente a la población de menores ingresos que destinan una mayor parte de su gasto a la compra de alimentos.

El espacio o brecha productiva de la economía se refleja también en que haya capacidad instalada ociosa en la industria manufacturera.

A su vez, el menor ritmo de crecimiento de la demanda externa, sobre todo la estadounidense, se traduce en menor empleo y producción en la industria manufacturera.

En el informe sobre la situación de México del primer trimestre del año, el grupo BBVA Research expuso que en México ha sobresalido la competitividad vía precio, ante el bajo nivel salarial, sobre la competitividad vía eficiencia o calidad.

Expuso que el crecimiento del empleo a unos ritmos históricamente moderados, no superiores al aumento de la población potencialmente activa produce un comportamiento estable de la tasa de desempleo y el descenso de su costo salarial, muy por debajo en términos reales de los niveles observados antes de la crisis.

Lo anterior ha favorecido la mejora de la competitividad precio ya que ha evitado que las mejoras derivadas de la depreciación del tipo de cambio fuesen absorbidas por el aumento de costos salariales, pero también frena el crecimiento del ingreso disponible del conjunto de los hogares y por lo tanto de su capacidad de gasto

 

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