Frente Auténtico del Trabajo, Mty.

Página del CETLAC-FAT en Monterrey, NL.

Salarios mínimos e inflación

Posted by CETLAC-FAT-Monterrey en febrero 17, 2012

Por Jorge Abascal Jiménez | e-consulta.com | Jueves, 16 de Febrero de 2012 |
 
El salario, como determinante fundamental de la pobreza, ha sido vagamente estudiado en nuestro país. Los políticos y funcionarios públicos tampoco han implementado políticas públicas salariales para combatir la pobreza. Existen varios tabúes sobre el tema de salarios. Uno de los más fuertes establece que el incremento salarial general inflación y un consecuente colapso de la economía. Desde una visión simplista y descuidada, esta afirmación podría parecer correcta, sin embargo, como en cualquier tema complejo, existen muchos otros factores que determinan los resultados y consecuencias de la aplicación de políticas tales como el aumento de los salarios. Estos tabúes condiciones las políticas salariales y sirven de excusa a las autoridades para mantener los salarios mínimos a niveles miserables.

Vivimos en un Estado de Derecho. Las reglas de convivencia y la estructura y funcionalidad de las instituciones públicas son determinadas por un marco legal. La norma suprema de este marco es la Constitución Mexicana y para mantener vigente el Estado de Derecho, el ejercicio y el desarrollo público debe sujetarse a los lineamientos de la Carta Magna. Si bien existen disposiciones constitucionales programáticas, es decir, que estipulan un objetivo al que aspiramos como país (con una toque de utopía),  otras normas (la mayoría) establecen claramente un régimen y un mandato a quienes se desempeñen como autoridad, los cuales, deben acatarlas irrestrictamente. Este es el caso de los salarios mínimos.

La CPEUM establece que los salarios mínimos deberán satisfacer las necesidades de orden material, social y cultural de un jefe de familia. Los responsables en determinar los salarios mínimos en México se encuentran obligados a establecer un monto salarial que cumpla con estos requisitos. La Comisión Nacional de Salarios Mínimos, CONASAMI, sin embargo, contempla otros factores como la situación económica nacional, la inflación y, al final, hace una media de todos estos factores resultando la irrisoria cantidad de $62.33 diarios en la Zona “A” (la de más alto monto). Por ello, el hecho de tomar en cuenta estos otros factores, desvirtúa el sentido de la disposición constitucional de proteger a los trabajadores en relación con el salario para que puedan acceder a un nivel de vida digno. La Ley Federal del Trabajo faculta a la Comisión Técnica de la CONASAMI a realizar todos los estudios necesarios para que el Consejo de Representantes determine el monto de los salarios mínimos. Sin embargo, esta facultad está encaminada a que los estudios que realice la Comisión Técnica sean en favor de los trabajadores. Es decir, el estudio de la situación económica del país, debe versar sobre el impacto que ésta tiene en el poder adquisitivo de las familias mexicanas, y, con base en ello, sugerir el aumento al monto de los salario para que alcancen un poder adquisitivo suficiente para satisfacer sus necesidades. Los estudios, pues, deben establecer cómo impacta la inflación a las familias, no cómo impacta el aumento salarial a la inflación. En relación con el mandato constitucional, tomando en cuenta los bienes y servicios mínimos a los que un jefe de familia debería poder acceder, el salario mínimo debería ser, por lo menos, cinco veces mayor al vigente oficial. Es decir, el salario mínimo constitucional real, debería ascender a más de $9,000.00 mensuales.

De cualquier forma, estudios del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana Puebla, han comprobado que históricamente, no existe una relación directa entre el aumento a los salarios con el aumento a la inflación.

(La situación económica del sexenio de Miguel de la Madrid fue peculiar e independiente a los salarios, para mejor visibilidad del comportamiento de la inflación y aumento d salarios, omití este dato)

La gráfica demuestra que la relación entre aumento salarial e inflación no es directa, y con una política salarial responsable y bien planeada, el aumento a los salarios mínimos podría, en vez de detonar la inflación, incrementar el dinamismo de la economía nacional. Al tener mayor ingreso, el consumo aumenta y, por ende, la producción. Eventualmente, esta dinámica resultaría en la transformación de la política industrial mexicana, pues el aumento de bienes de consumo de mayor calidad y commodities, obligaría a que la industria comenzara a generar bienes de capital para producirlos y así, paulatinamente, lograr una mayor soberanía económica, riqueza y mejor nivel de vida para los trabajadores.

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