Frente Auténtico del Trabajo, Mty.

Página del CETLAC-FAT en Monterrey, NL.

Lamentan que continúe la degradación del nivel de vida

Posted by CETLAC-FAT-Monterrey en enero 30, 2012

Dolores Acosta / El Sol de México  /  Organización Editorial Mexicana. 30 de enero de 2012

Ciudad de México.- La degradación del nivel de vida de los mexicanos es entendible, ya que en los últimos años, el poder adquisitivo se ha desplomado en 82.20 por ciento, además que el entorno laboral se caracteriza por el empleo precario, así como por bajas prestaciones y salarios paupérrimos, ello explica el aumento en pobreza medida por los ingresos, algo que la política y los recursos públicos “no han querido atender“.

Además que el entorno laboral determina la inequidad y precariedad, ya que los salarios son utilizados para controlar la inflación, en donde existe una contracción y escasa eficiencia del gasto social, inversión pública improductiva y fuertes trabas fiscales para las empresas, situación que les impide crear empleos.

Así lo reveló el estudio Agenda mínima por México: el abatimiento de la precariedad laboral elaborado por José Luis de la Cruz Gallegos, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, “campus” Estado de México.

El informe añade que en México más de 16 y medio millones de personas tienen una ocupación, “pero no reciben ni siquiera un salario mínimo“. Por ello, en México, el hecho de “trabajar no significa permanecer al margen de la pobreza”. Ya que a nivel nacional existe una realidad antagónica, mientras casi 4 millones perciben ingresos superiores a 5 salarios mínimos, otros 6.1 millones ni siquiera reciben lo correspondiente por ley: un salario mínimo.

Además deben de considerarse a los 10.6 millones que sólo ganan entre 1 y 2 salarios mínimos.

El análisis resalta que, más de 4 millones de personas ocupadas ni siquiera reciben ingresos, “situación de alta incidencia en entidades pobres de la república”.

En ese sentido, en el estado de Guerrero 35 por ciento de su población ocupada no percibe algún pago por su trabajo, seguido de Chiapas con 32 por ciento, después estaría Oaxaca con 21.5 por ciento, Hidalgo 19.9 por ciento, Yucatán 18.7 por ciento, Zacatecas 17.3 por ciento y Campeche 17.3 por ciento.

Por otro lado, el estudio destaca que las personas con mayores niveles de educación enfrentan una situación “preocupante”, puesto que en el Distrito Federal y Tabasco: entre 4 y 5 de cada diez desocupados cuentan con altos niveles de educación.

En conjunto 72 por ciento de los estados alcanzaron elevadas cifras de pobreza laboral, a pesar del crecimiento económico.

El reporte señala que el salario mínimo real constituye “un tercio de lo que era en los años setenta”, lo cual ha mermado las condiciones de vida de las personas y del mercado interno.

Un ejemplo, es el hecho de que los trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) son 15 millones contra 49 millones que componen la población económicamente activa (PEA).

Entre 2006 y 2011 sólo se registraron 898.9 mil nuevos empleos permanentes, en tanto que “la informalidad ha capturado a más de dos millones de personas durante el mismo periodo”.

El estudio concluye, que “la precariedad laboral frecuentemente degenera en informalidad, criminalidad y violencia”.

México SA 

Carlos Fernández-Vega

La población económicamente activa del país se aproxima a 50 millones de personas. De éstas, oficialmente sólo 2.7 millones está desocupada. Sin embargo, más de 4 millones no reciben ingresos; más de 6 millones obtienen un salario mínimo, cuando mucho; más de 10.6 millones ganan entre uno y dos salarios mínimos, y casi 10 millones entre dos y tres mini salarios, de tal suerte que en la precariedad laboral sobrevive 63 por ciento de la población ocupada, lo que ni de lejos sustenta el discurso oficial. El empleo siempre se ha encontrado en el discurso de la clase política gobernante, pero no en los resultados que año con año se han alcanzado en el país. En este sentido, la degradación del nivel de vida de los mexicanos es entendible: escaso empleo formal, salarios utilizados para controlar la inflación, contracción y escasa eficiencia del gasto social, inversión pública improductiva y fuertes trabas fiscales para que las empresas puedan crecer y generar más empleo. Este contexto refleja la ausencia de una política que solucione el problema de la pobreza. Su dimensión pone en evidencia la gravedad del rezago en el bienestar de los mexicanos. Contar con un empleo que genere los ingresos suficientes para tener capacidad de aumentar los niveles de consumo (alimento, vivienda, educación, salud, vestimenta, etcétera) es una necesidad impostergable para elevar el bienestar de la población, puntualiza el CIEN. http://www.jornada.unam.mx/2012/01/30/opinion/028o1eco

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