Frente Auténtico del Trabajo, Mty.

Página del CETLAC-FAT en Monterrey, NL.

Laberintos de Poder

Posted by CETLAC-FAT-Monterrey en septiembre 16, 2011

“El precio de la gasolina sigue siendo menor al que se aplica en Estados Unidos”.   ¿Qué pasa por la cabeza del señor presidente cuando ofrece ese remedo de argumento?

José Azpeitia /CONEXIÓN TOTAL.MX   14 de septiembre, 2011

         El sofisma

 En ocasiones, más de lo que se desearía, el intentar justificar una medida oficial resulta peor que dejarla en la oscuridad.

Un ejemplo claro de esta situación es el que acaba de dar el propio presidente Felipe Calderón, al tratar de reducir el desastroso efecto que en la percepción pública del país dejan los constantes aumentos al precio de la gasolina y en general de los combustibles.

Juega con un sofisma, que no es otra cosa que partir de un hecho real para obtener una conclusión falsa. Una figura dialéctica que se oye muy bien pero que no deja de ser un engaño y que en este caso, cuando pega tan duro al bolsillo de sus conciudadanos, adquiere tonos de perversidad.

Sí, tiene razón el señor Calderón cuando afirma que la gasolina en Estados Unidos es más cara que en México. El precio por litro en nuestro país es de 9.32 pesos la Magna -la menos cara- y de 10.38 la Premium. En la zona fronteriza del norte es menor: 9.01 la Magna y 9.99 la Premium.

Con a esos precios, pareciera que vivimos en un lugar privilegiado si los enfrentamos con los del mercado estadounidense, en donde el costo promedio al público de un litro de gasolina es prácticamente un dólar (0.997). De acuerdo a la cotización de ayer, ese combustible nos costaría a los mexicanos alrededor de 13 pesos.

¿Tiene razón el Presidente entonces?

Sí. Y no.

La razón de esta paradoja no radica en los precios unitarios de esos derivados del petróleo, sino en el poder adquisitivo de mexicanos y estadounidenses.

Se lo explicaré; Mientras en México el salario mínimo en la zona “A” que es la “más alta”, es de 57.46 pesos diarios, en Estados Unidos el sueldo tope a la baja oscila entre los 6 y 8 dólares la hora. Eso significa que el que menos gana en el vecino país, tomando en cuenta las 8 horas de trabajo de la jornada legal, recibe un aproximado de 48 dólares, que traducido a pesos se convierten en 614 pesos diarios con un tipo de cambio de 12.80. Debo insistir con letras mayúsculas:  ES EL QUE MENOS GANA.

Disculpe por agobiarlo con tantas cifras, pero son necesarias, porque con ese salario mínimo a un consumidor estadounidense pagar un litro de gasolina le representa una brizna arriba del 2 por ciento de su ingreso diario, pero un mexicano para hacer lo mismo tiene que desprenderse de un 16 por ciento de su pago cotidiano.

Aquí, en Estados Unidos y en China, esa es una diferencia brutal.

¿Cómo puede el señor Calderón manejar esto como un logro?

Sólo puedo entender a ese burdo intento de disfrazar la realidad como una burla que cala -y hondo- en el sentir popular.

Aunque me queda una duda en favor del Señor Presidente:  Como tantas otras cosas en nuestro país, quizás tampoco sabe un cacahuate de esto…

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