Frente Auténtico del Trabajo, Mty.

Página del CETLAC-FAT en Monterrey, NL.

LA TEORÍA DEL BARCO SÓLIDO

Posted by CETLAC-FAT-Monterrey en septiembre 13, 2011

Por Guillermo Fabela Quiñones. Enlace México

El modelo económico neoliberal está prácticamente agotado, así se reconoció por casi todos los participantes en el foro convocado por el Colegio Nacional de Economistas (CNE), para debatir sobre un nuevo proyecto nacional de desarrollo. La realidad así lo corrobora, con datos escalofriantes que harían caer a un gobierno en una nación democrática. Es incuestionable que más de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza, que el desempleo y el subempleo son la principal característica del mercado laboral, que el poder adquisitivo del salario en México es de los más raquíticos en América Latina. Sólo la oligarquía y sus corifeos, los poderes fácticos, sostienen sin rubor alguno que “vamos por el camino correcto”.

Desde su perspectiva tienen toda la razón, es el “camino correcto” para ampliar sus privilegios y fortalecer sus abultadas cuentas bancarias. Sin embargo, dicho modelo no da más, llegó a su fin porque seguir por ese camino llevaría a un callejón sin salida, debido a que la crisis por la ausencia de crecimiento real acabaría ahorcando totalmente al aparato productivo. No hay que perder de vista que son ya casi tres décadas de exiguo o nulo crecimiento, situación insostenible más tiempo. De ahí que le sobre razón a Manlio Fabio Beltrones al haber afirmado, en dicho foro, que el país vive una crisis sistémica, de la que sólo podremos salir con un nuevo modelo económico. El neoliberal “ya se agotó” y lo que podría ocurrir en México es que se agudice la indignación ciudadana, como está sucediendo en Europa, en Chile y hasta en Israel, reconoció Beltrones.

En cambio, para el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, “tenemos un barco fuerte y sólido para navegar de manera solvente en aguas extremadamente turbulentas”. Es obvio que lo único sólido es su estructura corporal, pues “el país vive en un estancamiento estabilizador que conspira contra el desarrollo, alimenta la reproducción de la pobreza y extiende la desigualdad”, como afirmó Rolando Cordera Campos. Por eso resulta hasta un insulto que Carstens sostenga que México no muestra las debilidades estructurales, de índole fiscal y financiera, que padecen muchas economías avanzadas. Es como si dijera que un barco que hace agua tardara cuatro horas en irse a pique, en vez de hacerlo en una hora. ¿Qué importa finalmente el tiempo que tarde en zozobrar?

El rotundo tecnócrata neoliberal afirmó que se ha mantenido una política monetaria responsable, que ha permitido “resistir en las etapas más agudas de la crisis el canto de las sirenas (los estímulos monetarios y fiscales), y reducir sistemáticamente los factores de incertidumbre en el país”. Nomás que se le olvidó reconocer que esto ha sido posible porque los costos de la crisis se le han cargado al pueblo, sin ninguna contemplación. De ahí que no tenga empacho en recomendar: “La congruencia macroeconómica debe seguir siendo la base para el futuro”, al fin y al cabo las clases mayoritarias aguantan todo, con un masoquismo increíble, podría decirse para completar su razonamiento.

Tan es así que los priístas neoliberales no tienen empacho en conducir a Los Pinos al joven tecnócrata Enrique Peña Nieto, el delfín de Carlos Salinas de Gortari, como quedó demostrado, sin ambages, por él mismo al puntualizar que “este es el tiempo de la nueva generación”. Obviamente, se está refiriendo al aún gobernador mexiquense, quien durante su sexenio acrecentó el número de pobres en el Estado de México, además de haberlo colocado en el nada honroso primer lugar en feminicidios a nivel nacional. Es un claro ejemplo de lo expresado por Jesús Silva Herzog, ex secretario de Hacienda: “En México se ha olvidado que el objetivo central de la política económica es el crecimiento económico y el desarrollo”.

Para los tecnócratas esto es absolutamente prescindible, como lo demuestran los argumentos de Carstens. En cambio, Silva Herzog afirma que “por encima de la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación”, está la prioridad de “alentar el crecimiento de la economía y generar empleo”. Lo contrario de lo que sostiene Carstens. No es pues fortuito que Salinas tenga plena simpatía por Felipe Calderón, a quien apoyó abiertamente durante su intervención en el Congreso de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública, donde retó a un debate a Andrés Manuel López Obrador, que ojalá se llevara a cabo para que se demostrara la inviabilidad de la teoría del “barco sólido”. Y que de una vez por todas, el santón del neoliberalismo quedara reducido a cenizas.

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