Frente Auténtico del Trabajo, Mty.

Página del CETLAC-FAT en Monterrey, NL.

La revolución mexicana NO inició el 20 de noviembre de 1910

Posted by CETLAC-FAT-Monterrey en noviembre 22, 2010

 

Las rebeliones en contra de la dictadura porfirista comenzaron cuatro años antes durante los meses de septiembre y octubre de 1906, estando aún frescos los destellos de la huelga de los mineros en Cananea que inicio el mes de junio de ese año.

 La Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (PLM) lanzó el 2 de septiembre de 1906 una proclama para iniciar la Revolución que decía:

 

“Conciudadanos: en defensa de las libertades holladas, de los derechos conculcados, de la dignidad de la patria pisoteada por el criminal despotismo del usurpador Porfirio Díaz; en defensa de nuestra vida amenazada por un gobierno que considera un delito la honradez y ahoga en sangre los más legales y pacíficos intentos emancipadores (…), nos rebelamos contra la dictadura y no depondremos las armas que hemos empuñado con toda justificación…” (Las Rebeliones magonistas de 1906 y 1907, de Raúl Jiménez Lescas).

 

La Revolución hasta lograr el triunfo del Programa del PLM promulgado el 1º. de julio de 1906, contemplaba el plan de tomar Ciudad Juárez, capturar la aduana de Agua Prieta y que se levantaran los 42 grupos liberales en todo el país. El plan avanzaba y Ricardo Flores Magón, Antonio I. Villarreal, Juan Sarabia, Modesto Díaz, César Canales y Prisciliano G. Silva, cruzaron la frontera para iniciar la lucha armada.

 

Pero el gobierno porfirista contrató agentes privados estadounidenses (la Pinkerton) para conocer cada movimiento de los rebeldes. Fue así que fue descubierta en la primera semana de septiembre la rebelión planeada por Mateo Torres y Mateo Almanza en el norte de San Luís Potosí. Y en Oaxaca fueron detenidos los magonistas acusados de “conspirar”, por lo que muchos oaxaqueños también fueron detenidos. El ingeniero Ángel Barros (Abelardo Beabe) estaba a cargo de fomentar la rebelión.

 

El 26 de septiembre de 1906, 30 magonistas armados tomaron la plaza del poblado de Jiménez, Coahuila y, tras su triunfo, quisieron tomar la hacienda de Victoria, pero fueron repelidos por los federales y el pequeño ejército fue desbandado. Cuatro días después se levantaron los magonistas en Acayucan, Veracruz, bajo el mando de Hilario C. Salas con el apoyo de los clubes de Minatitlán y Acayucan, pero fueron derrotados por los federales en Catemaco y los presos remitidos a la cárcel de San Juan de Ulúa. El ataque proyectado en Ciudad Juárez no se realizó, ni los demás grupos magonistas lograron rebelarse, pues faltaban armas y tiempo de preparación. Sin darse por vencidos, prepararon otro ataque para la noche del 19 de octubre, pero las tropas del general de la Vega estaban alertas. Hubo también traiciones y denuncias que provocaron la detención de muchos magonistas, entre ellos Lauro Aguirre y Antonio I. Villarreal. Por la cabeza de Ricardo Flores Magón se ofrecieron 25 mil dólares de recompensa. Ethel Duffy Turner, una extraordinaria magonista estadounidense, afirmó que por ese entonces el PLM contaba con unos 80 mil seguidores, simpatizantes o contactos en México.

 

Llegó el año de 1907 y con él una larga y devastadora crisis económica en México. El 6 de enero en una magna asamblea obrera en Orizaba, Veracruz, se dio a conocer el laudo emitido por el gobierno de Díaz en favor de los empresarios de la región. Los textileros rechazaron el laudo y el 7 de enero estalló la huelga en Río Blanco. Los obreros se manifestaron frente a la fábrica. La orden del gobierno fue sofocar el movimiento. No menos de 400 obreras y obreros cayeron asesinados por los fusileros y la tropa. Durante los días 8 y 9 de enero, los habitantes de Orizaba, Veracruz, vieron pasar cientos de cadáveres, mientras sus verdugos, los empresarios celebraban con vino. Muchos obreros fueron deportados a Quintana Roo. No obstante, estalló otra huelga en la fábrica textil La Providencia, en Cintalapa, Chiapas, también con influencia magonista.

 

Fue pues, un año de represión y detenciones. El 7 de enero, Juan Sarabia fue sentenciado a 7 años de cárcel en San Juan de Ulúa, tras un juicio amañado en Chihuahua. El 1° de junio, en Los Ángeles, California, Ricardo Flores Magón editó el periódico Revolución, mientras huía de la policía yanqui. El 23 de agosto fueron detenidos Librado Rivera, Ricardo Flores Magón y Antonio I. Villarreal. Como en todas partes, también en gringolandia hay personas solidarias a favor de la libertad de los presos políticos. Un puñado de simpatizantes tomó la defensa de los magonistas, quienes estando en la cárcel regional de Los Ángeles, se las arreglaron para organizar otro levantamiento en México que debería tener lugar en el mes de junio/julio de 1908.

 

Precisamente fue en Las Vacas, hoy ciudad Acuña, estado de Coahuila, cuando en la mañana del 26 de junio de 1908 un grupo de revolucionarios afiliados al Partido Liberal Mexicano hicieron estallar la Revolución con la finalidad de derrocar al gobierno del dictador Porfirio Díaz, según cuenta José Luna Ortiz en su carta publicada en la revista Proceso. En ella informa que eran 40 combatientes los que se enfrentaron contra el ejército federal y que, después de las 10 de la mañana, algunos pobladores al ver el cuadro desolador gritaron: “¡Esto es un fracaso!”, pero otros, la mayoría del pueblo, estaba convencida de que “¡Esto es un ejemplo, una enseñanza, un episodio inmortal de una revolución que se avecina y que triunfará!”.

 

El panorama no era nada alentador. En el cuartel militar quedaron muchos cadáveres de ambas partes. Dos de los tres líderes del movimiento sobrevivieron a la acción: Encarnación Díaz Guerra, José M. Rangel y Basilio Ramírez, no así Benjamín Canales, otro de los líderes, quien cayó muerto con el cráneo deshecho y los brazos extendidos. También cayeron en esta acción heroica: Pedro Miranda cuyas últimas palabras fueron: “Ya no puedo, no se rajen, sigan adelante”; Néstor López, propagandista admirable y hábil para allegar recursos a la causa, quedó con una pierna rota a una cuadra del cuartel; Modesto G. Ramírez, autor de una carta combativa que fue publicada más tarde por la prensa estadounidense, cayó combatiendo y en su agonía alcanzó a decirle a un compañero: “Hermano, ¿cómo vamos? Dame agua y sigue adelante”; Juan Maldonado encontró la muerte cuando osadamente avanzaba a desalojar al enemigo; Pedro Arreola experto luchador contra el mal gobierno antes de fallecer, alcanzó a expresar: “La causa triunfará. No hagan caso de mí. No porque muera un chivo se va a acabar el ganado”; Manuel Velis, murió a causa de una bala disparada desde el techo de una vivienda; Calixto Guerra, herido gravemente, se mantuvo en su puesto con bravura, con energía y admirable puntería, hasta caer acribillado; Antonio Martínez, obrero, cayó sin vida al exponer su cuerpo a muy corta distancia de la boca de los máuser enemigos. José Luna cuenta que en Viesca, ciudad al sur del mismo estado de Coahuila, se insurreccionaron otros guerrilleros magonistas. Aquí la acción estuvo mejor organizada, ya que la noche del 24 de junio de 1908 los guerrilleros extrajeron todas las armas que estaban en el cuartel policíaco, requisaron todos los caballos de los militares, declararon públicamente el programa del PLM y difundieron sus consignas, que fueron: “¡Mueran el mal gobierno, el clero y el capital!”. Abrieron las puertas de la cárcel, donde casi todos estaban injustamente recluidos, y decretaron anular todas las instituciones que oprimían al pueblo.

 

Las tropas porfiristas se impusieron y detuvieron, entre otros insurrectos, a José Lugo, Ramírez Bonilla, Kankum y Albertos. Todos ellos fueron enviados a la prisión de San Juan de Ulúa, junto con los 11 sobrevivientes de Las Vacas, y condenados a 15 ó 20 años de prisión, aunque a los cuatro insurrectos mencionados se ordenó matarlos alevosamente el 3 de agosto de 1908.

 

Son estas gestas valientes, entre otras más, las que marcaron el inicio de la Revolución Mexicana y no el llamado de Francisco I. Madero el 20 de noviembre de 1910, que la versión oficial da como única. Ahora bien, hay que decir que las razones por las que se atrevieron nuestros antepasados a empuñar las armas aún siguen presentes. Causas que los detentadores del poder económico y político desdeñan mientras celebran el Centenario de la Revolución. Hoy en pleno siglo XXI vemos que se sigue sometiendo a condiciones de esclavitud a seres humanos. Tal es el caso de las 108 personas recientemente rescatadas por Agentes federales y elementos de la Secretaría de Marina. Las víctimas: 83 hombres y 25 mujeres, además de tres recién nacidos y una menor de 12 años embarazada, son de México, Guatemala, El Salvador y Honduras. Estas personas se encontraban sometidas a condiciones de esclavitud, en la finca bananera “La Herradura”, en Tapachula, Chiapas (igual a la explotación que se daba en Valle Nacional en tiempos de Porfirio Díaz).

 

A cien años, el trabajador asalariado sigue padeciendo la explotación y opresión capitalistas, pues además de percibir un salario que apenas le alcanza para recuperar sus propias energías y las de su familia, tiene que vivir con la zozobra de que al siguiente día le digan “te vas” a engrosar las filas de los desempleados, tal y como les sucedió a los trabajadores afiliados al Sindicato Mexicano de Electricistas. La clase trabajadora mantiene con su trabajo a sus explotadores y opresores, así como también a las parvadas de políticos de distintos colores que dicen representarla y que gobiernan para bien del pueblo, pero en realidad sirven al capital nacional y extranjero.

 

En México, Felipe Calderón Hinojosa, presidente impuesto por la oligarquía, el pasado viernes 12 de noviembre, en Estados Unidos, se presentó en la televisión para informar a los pagadores de impuestos de ese país que el dinero que le ha dado el Congreso estadounidense como parte de la Iniciativa Mérida “está bien gastado”. En una entrevista con el noticiario nacional Evening News with Karie Couric, de la cadena CBS, rindió cuenta a los estadounidenses de que en su “guerra al narcotráfico” echó a andar en México un centro de espionaje, la OBI (Oficina Binacional de Inteligencia) que forma parte del Plan Mérida y que ya opera en un búnker simulado en la ciudad de México, un edificio al lado de la Bolsa Mexicana de Valores, muy cerca de la embajada de Estados Unidos, y ya abrió dos oficinas “satélites”: una en Tijuana y otra en Ciudad Juárez. Calderón el lacayo del imperialismo gringo como es sabido, no informa al pueblo de México de lo que hace, por el contrario, oculta que en la OBI hay una marcada presencia de los servicios de inteligencia militar estadounidense y que ya está operando en nuestro país gracias a que les abrió las puertas, a pesar de la natural resistencia del Ejército y la Marina. ¿Qué esperan los que se desgarran las vestiduras patrioteras para juzgarlo por el delito de ceder la soberanía?

 

Como se ve, a Estados Unidos no le fue necesaria una intervención militar en México como si lo fue en Afganistán e Irak, aquí bastó que un pelele permitiera que de inmediato los servicios de inteligencia civiles y militares de EU se instalaran en nuestro país a sus anchas.

 

Es un hecho que los gobernantes al servicio de de los que concentran las grandes fortunas, se sostienen en el poder gracias a que el pueblo no dice ¡Basta! Y esto es posible porque permanece aletargado desde hace décadas debido a que los medios electrónicos de comunicación masiva han jugado un papel importante en la tarea de manipular e idiotizar a la gente, principalmente Televisa, tarea a la que se suma TvAzteca. Ambas empresas han adquirido tal poder que obligan a los políticos a postrarse de rodillas ante ellas, y estos lacayos sin pestañear les otorgan concesiones para usar, aprovechar y explotar el espectro radioeléctrico, mientras que a muchos otros se les ponen miles de trabas. ¡Ilusos aquellos que crean que pueden adquirir un permiso para abrir tan siquiera una estación de radio comunitaria! ¡Y cuidado con pretender lanzarse por la libre! Para ellos han confeccionado La Ley General de Bienes Nacionales en cuyo artículo 150 se considera como un grave delito sancionado con hasta 12 años de prisión. Así pues, queda establecida la criminalización de la libertad de expresión, contraviniendo los tratados internacionales en materia de derechos humanos, entre ellos el Pacto de San José de Costa Rica, al que México se adhirió en 1981 y que establece que “no se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones” (Art. 13)

 

El gobierno calderonista, desdeñando los tratados internacionales suscritos por México, ordenó el cierre de Radio Tierra y Libertad en Monterrey Nuevo León, y el 6 de junio de 2008, 150 agentes de la Policía Federal (PF) ocuparon el local y decomisaron el modesto equipo de baja frecuencia de la Radio que llevaba 7 años en el aire sin permiso, pues Radio TyL desde el año 2002 tramitó su solicitud de permiso y nunca obtuvo respuesta. El día del cierre, los de la PF no se atrevieron a detener a Héctor Camero Haro, uno de los integrantes de Radio TyL, pues la gente estaba puesta para impedirlo, por lo le conminaron a acudir a declarar a la PGR.

 

El 19 de Febrero de 2010, con el invaluable apoyo de AMARC-México, Radio TyL recibió el permiso por parte de la COFETEL para transmitir. AMARC-México asesora también a esta radio comunitaria en el proceso penal que Gobernación sigue contra el doctor Camero Haro. El 6 de junio de 2010, exactamente a dos años del cierre, Radio TyL regresó al aire para el período de pruebas, en FM 98.5. En tanto, la investigación contra Camero continúo y recientemente, un juez penal federal, optó por dictar una sentencia que se aparta de las recomendaciones formuladas por diversos organismos internacionales y lo condenó a dos años de cárcel por el delito de uso, aprovechamiento y explotación del espectro radioeléctrico sin autorización previa siendo que el mismo gobierno ¿por ineptitud? se tardó siete años en otorgarlo.

 

Esta acción gubernamental no solo es un golpe contra Camero y Radio TyL, también es un golpe para las radios comunitarias, las cuales son, ellas si, la voz del pueblo. Pero también esta acción criminal del gobierno calderonista es un golpe artero en contra de la sociedad, pues se le cierra un espacio de expresión, obligándola a aceptar como única fuente de comunicación e información a las nefastas Televisa y TvAzteca.

 

¡Alto a la represión contra las radios comunitarias!

¡Alto a la persecución en contra de los comunicadores independientes!

¡Libertad a todos los presos políticos y de conciencia!

 

Colectivo El PASAMONTAÑAS

combate_ya@yahoo.com.mx

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