EL ANARQUISMO MILITANTE (PARTICIPACION EN LAS JORNADAS MAGONISTAS del 20 y 21 de Noviembre de 2010)
Publicado por CETLAC-FAT-Monterrey en diciembre 11, 2010
EL ANARQUISMO MILITANTE (PARTICIPACION EN LAS JORNADAS MAGONISTAS)
Así como muchos anarquistas, nosotros pertenecemos a una generación que ha tenido la dicha de encontrarse con la vida revolucionaria de Ricardo Flores Magón en la edad temprana de nuestra formación ideológica.
El magonismo es un viaje sin regreso. Todo aquel que se topa con las apasionantes e insurrectas letras de Regeneración, si no es un burgués o un mediocre cobarde, se rebelará en algún momento de su vida contra el patrón y el gobierno. Si no lo hace al menos no será un esquirol o un soplón de alguna conspiración en el trabajo, en la escuela, en el barrio o donde sea que la raza este planeando algún acto de insubordinación contra las injusticias causadas por la autoridad.
Nos sentimos herederos de los planteamientos revolucionarios del magonismo. Estamos convencidos que la libertad política es una vil mentira sin la emancipación económica; y que esta condición se logra sólo con la destrucción del sistema capitalista y del estado; de la socialización de los medios de producción y de la libre asociación de las y los trabajadores en federaciones con la toma de decisiones de abajo a arriba mediante asambleas. En pocas palabras, creemos firmemente en el socialismo libertario.
Sin embargo, estas palabras no dicen gran cosa en sí mismas si no cuentan con un serio respaldo militante de este sector radicalizado del pueblo que se reivindica con la ideología libertaria.
Nos tocó un México, escenario de la más feroz ofensiva capitalista contra el pueblo pobre, que organizado o no, recibe puñetazos mortales. Ejemplos sobran: SME, mineros de Cananea, sindicalizados de Mexicana de Aviación, Atenco, radio comunitaria de Tierra y Libertad, etc.
La ofensiva obedece a una estrategia bien argumentada del capital internacional desde hace varias décadas, donde en esta fase neoliberal del capitalismo, necesitan de un pueblo desorganizado porque un pueblo desorganizado es un pueblo débil al mismo tiempo que van construyendo un Estado policiaco-militar fuerte. La clase dominante necesita que el Estado le quite piedras en el camino para aumentar sus ganancias en base al libre saqueo de los recursos naturales, mano de obra abaratada o esclavizada y hacer negocio donde era un servicio público -por decir algo- y le asegure que el camino seguirá estando libre de cualquier resistencia.
Ahora bien, ¿que papel hemos desempeñado los grupos anarquistas frente a la ofensiva capitalista y frente a este sistema en sí?
Hemos tenido una actuación y presencia débil en este capitulo de la lucha de clases; decir lo contrario sería muy atrevido.
La falta de crítica de nuestras acciones, además de la carencia de una tradición de debates fraternos entre nosotros y con otros sectores del pueblo organizado ha sido una de las causas del estancamiento libertario.
El debate debe servir para construir soluciones a los problemas que enfrentamos y no para destruir y descalificar. Es importante sacudirnos el dogmatismo que nos aísla de las grandes organizaciones sociales que no comparten los ideales antiautoritarios pues por divergencia de opinión perdemos la solidaridad de clase (estar concientes que la revolución no la vamos a hacer los anarquistas solos).
Y esto no es todo. La carencia de continuos análisis de la realidad trae como consecuencia la falta de un planteamiento serio hacia el pueblo en general frente a las injusticias del capitalismo. La repetición de frases pomposas no nos va a acercar a la revolución y menos a la identificación del pueblo en las posturas anarquistas. Las publicaciones que hacemos en muchas ocasiones parecen dirigidas a los que ya estan convencidos en lugar de aprovecharlas como herramientas de propaganda de las ideas y posturas libertarias entre el pueblo en general.
En ocasiones el desconocimiento de las diferencias entre los distintos niveles de organización popular y de la función que podemos cumplir como corriente anticapitalista nos convierte en cero a la izquierda.
Como decía, nos hace falta recurrir a los análisis de la realidad para plantear líneas generales de acción con metas a corto mediano y largo plazo. De esta manera podemos dejar el voluntarismo. El voluntarismo se refleja cuando participamos en las luchas como se van presentando, las que nosotros no hemos generamos; que se apagan, se reprimen o solucionan, y nosotros volvemos a ser pequeños círculos marginados de protesta.
Para convertir el ideal del magonismo en algo más que palabras fantásticas hacia algo más real debemos transitar del voluntarismo a la militancia revolucionaria.
La militancia tiene objetivos precisos y se concentra en ellos, los persigue continuamente, tiene metas a cumplir que, si no las cumple, revisa en que se equivocó para volver a luchar para conseguirlo. El militante se forja en la acción y en la lectura de la realidad; sabe que él no es perfecto y ninguna organización pequeña o grande lo es. El militante sabe que es muy posible que su objetivo no lo consiga hoy ni mañana y que puede tardar años en llegar a él. El militante esta conciente que habrá altas y bajas en la construcción de una nueva sociedad pero esta comprometido con la causa. El militante tiene claro su objetivo porque ya escogió su barricada -la que defenderá a pesar que pueda tener sus defectos- la fortalecerá y hasta puede morir en ella mientras valga la pena.
Como dijimos hace un momento, la clase dominante tiene claro que necesita de un pueblo débil para que el neoliberalismo funcione. En este sentido, la militancia anarquista debe estar presente en la resistencia popular y ser partícipe en la construcción de un pueblo fuerte que haga frente a los ataques de la burguesía.
Aun estamos a tiempo de tener una actuación importante en la construcción de un pueblo fuerte que sea capaz de detener la ofensiva capitalista, de reorganizarse, de acumular fuerzas y de dar el golpe decisivo al capitalismo.
José López F.
Monterrey, Nuevo León, 20 de Noviembre de 2010







